| ¿Ser y tener? |
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| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Dr. Jose Hazuda | |||||
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Hay una gran diferencia entre ser y tener. Ser se refiere a la existencia, a la vida que Dios nos regala y tener es poseer. Soy, o debería ser un buen cristiano, no puedo poseer el cristianismo. Ser una persona de fe, totalmente confiada y entregada a Dios, una persona enamorada de Dios. Por otro lado puedo tener, poseer dinero, fama, poder, cultura intelectual. El tener no es esencial a nuestra vida, es una añadidura. Dios nos dice: “Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.”, (Mt. 6:33). Con frecuencia las añadiduras no nos permiten ser. Como el joven del evangelio que no se animó seguir a Cristo, porque tenía muchos bienes. Optó por las añadiduras y renunció al llamado de Cristo a ser su discípulo, quizás hoy seria contado entre los apóstoles. Es evidente que este joven tenía sed de Dios, tenía deseos de servirlo para salvarse, porque le pregunta a Jesús: "Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?", (Mt. 19:16). Pero no tuvo la valentía de seguir a Jesús, prefirió tener, renunciando al ser, y el fruto fue la tristeza, dice la Palabra de Dios: “Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes”, (Mt. 19:22). Jesús dice que es difícil que una persona que tiene mucho, que es rica, se salve. No porque el tener, el ser rico, sea algo malo en sí mismo, sino que puede convertirse en lo principal, en un ídolo, desplazando a Dios y el ser, lo ahoga, lo aplasta. En la carta a Timoteo leemos la llamada de atención a los ricos: “A los ricos de este mundo, recomiéndales que no sean orgullosos. Que no pongan su confianza en la inseguridad de las riquezas, sino en Dios, que nos provee de todas las cosas en abundancia a fin de que las disfrutemos. Que practiquen el bien, que sean ricos en buenas obras, que den con generosidad y sepan compartir sus riquezas. Así adquirirán para el futuro un tesoro que les permitirá alcanzar la verdadera Vida.”, (1Tim. 6:17-19). Puedo tener casa, vehículo, tierras, propiedades, negocio, buen trabajo, dinero, buen título, una buena carrera profesional, pero ser una persona sin fe, sin amor, sin confianza en Dios, sin instrucción espiritual, con un nivel espiritual de primera comunión por no haber crecido en la fe paralelamente con el crecimiento intelectual y profesional, resumiendo: no ser discípulo de Jesús. ¡Esta es la verdadera pobreza! Tener sin ser. ¿De qué sirve tener sin ser? Como nos dice la Palabra de Dios: “¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?”, (Lc. 9: 25).
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