www.mamboteam.com
EVANGELIZACION DOSMIL Advertisement
Inicio arrow La Voz de Nuestros Pastores arrow Mñor. Dr. Jose Hazuda arrow Dormición de Maria, la Madre de Dios
jueves, 28 de agosto de 2008
 
 
Menú principal
Inicio
Nuestra Identidad
Escuelas de Evangelización
Red de Oración
Centros Juveniles
Calendario de Escuelas
Galería de Fotos
Contactar
Servicios
Formación
Cómo Evangelizar
Reflexiones
Oraciones
El Papa y la Evangelización
Magisterio de la Iglesia
La Voz de Nuestros Pastores
La Voz de los Laicos
Noticias Católicas
Descargas
Videos
Wallpapers
Regalos para Evangelizar
Foros
Links de Interés
Podcast
Sitemap
Formulario de acceso
¿Quién está en línea?
Hay 3 invitados en línea
Agregar a Favoritos
Hacer Página de Inicio
Sindicación
Add to Google
Estadísticas
Usuarios: 271
Noticias: 311
Enlaces: 24
Visitantes: 402774
Te puede interesar...
Dormición de Maria, la Madre de Dios PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 3
MaloBueno 
La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Dr. Jose Hazuda

Del 15 al 23 de agosto celebramos la fiesta de la ”Dormición de María, la Madre de Dios”. En la Iglesia Latina, esta fiesta se llama “Asunción de la Virgen María”.

En el año 1950, el papa Pío XII, proclamó la Dormición (Asunción) de María, como dogma de fe. El dogma en este sentido, significa que todos los católicos deben aceptar que María, después de su muerte, fue llevada al cielo con cuerpo y alma.

La fiesta de la “Dormición” conmemora el paso de la Madre de Dios, de esta vida, a la vida eterna. María, no murió sino se durmió, porque su cuerpo no conoció corrupción, por eso decimos “Dormición” y no “muerte”, María fue llevada, en cuerpo y alma, al cielo por los santos ángeles.

La liturgia de la fiesta reza: “El sepulcro y la muerte no la pudieron retener, porque a Ella, a la Madre de la Vida, la trasladó a la vida, Aquel, que nació de su vientre virginal”.

San Juan Damasceno afirma: “Era justo, que Aquel que la conservó Virgen al nacer, haya conservado su cuerpo incorruptible después de la muerte”.

Si el Hijo de Dios, tomó la naturaleza humana en el vientre de la Virgen, era justo que Ella, que sirvió como vaso sagrado, tabernáculo santo, arca de la Nueva Alianza, donde se encarnó Dios, fuera a su vez, elevada a la gloria de su Hijo, resucitado y ascendido al cielo.

Dios es creador y todopoderoso y en la Virgen María rompió todos los esquemas naturales, porque no hay nada imposible para Dios, (Lc. 1:37).

Ella, la predilecta del Padre, nace sin pecado original. Por eso el ángel la saluda "¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!" (Lc. 1:28). No saludaría así a alguien sometido al pecado.

La hizo concebir sin participación de hombre; “el Espíritu Santo descenderá sobre ti” (Lc. 1,35). “Cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo”, (Mt. 1:18).

Ella dio a luz al Hijo de Dios, sin dolor y permanece virgen antes, durante y después del parto, porque estaba exenta del castigo original: "Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor", (Génesis 3:16).

Ella es llevada al cielo en cuerpo y alma, porque la muerte no pudo tocar a la llena de gracia: "¡Volverás a la tierra, de donde fuiste sacado!" (Génesis 3:19) y "por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla" (Sab. 2: 24). Ella nunca le perteneció.

Dios la preservó de la corrupción, su Hijo Jesús, la llevó con cuerpo y alma al cielo. La resucitó inmediatamente, (Jn 11:25-26).

Ella vivió agradando a Dios, Ella creyó y vivió en Él más que nadie, aún más, Jesús vivió en ella, en su vientre y nació de ella.

Los que nacimos en pecado original, también seremos resucitados, pero nuestro cuerpo debe sufrir la corrupción y esperar el final de los tiempos.
Jesús nació sin pecado y su cuerpo permaneció intacto y resucitó. María fue preservada del pecado y su cuerpo no sufrió la corrupción, sino que fue resucitado inmediatamente por el poder de Dios.

Si el cuerpo de Jesús no sufrió la corrupción, era lógico que el cuerpo de su madre, de quien El tomó su cuerpo, se encarnó, tampoco sufriera la corrupción.

En la historia bíblica la Asunción de Maria no es el único caso, porque antes de María fueron llevados al cielo con cuerpo y alma Henoc y Elías. (Gen. 5:24). También San Pablo habla de Henoc:”Por la fe, Henoc fue llevado al cielo sin pasar por la muerte. Nadie pudo encontrarlo porque Dios se lo llevó, y de él atestigua la Escritura que antes de ser llevado fue agradable a Dios.”, (Heb. 11:5-6).

Así describe la Biblia la Asunción de Elías: “Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino”, (2Rey 2:11).

¿Porqué fueron llevados Henoc y Elías?, Porque agradaron a Dios, siguieron sus caminos, vivieron por la fe entregados al servicio de Dios.

María es más grande que Henoc y Elías, ¿Quien agradó más a Dios que María? Ella es la llena de gracia, la esclava del Señor, la Madre de Cristo Dios, ¿no debía ser llevada al cielo?

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña: “La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos”, (CIC 966).

Todos resucitaremos, así como nos enseña la palabra de Dios: “Dios que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder.”, (1Cor. 6:14).

Cuando entramos a un templo bizantino, en el santuario y en el iconostasio encontramos el icono de la Madre de Dios, la mejor cristiana de todos los tiempos, que nos enseña con su ejemplo, cómo agradar a Dios, cómo ser buenos seguidores de su Hijo: creer en Dios y confiar en Él, escuchar su Palabra y ponerla en práctica, obedecer sus mandamientos y vivir sólo para Él, al servicio de su plan salvador.

Cuando salimos del templo, nos despide el icono de la Dormición de la Madre de Dios, que se encuentra o debería encontrarse, sobre las puertas de salida, para recordarnos aquello que Dios hará por nosotros, si creemos en Él, lo obedecemos y lo amamos: nos resucitará y nos llevará al cielo, donde pasaremos la eternidad.

BENDICIÓN DE FLORES

En la Iglesia Bizantino-Ucraniana, con ocasión de la fiesta de la Dormición, se bendicen flores y hierbas medicinales, en memoria de las flores que en lugar de su cuerpo fueron halladas en su féretro.

Las flores reflejan la imagen de la Virgen María, revelan quién es María y como debemos ser nosotros, como cristianos. Las flores son hermosas por su apariencia y fragancia, pero ninguna planta da flores sólo para la apariencia o la belleza en sí misma, sino para un fin mucho más profundo: producir semillas de las cuales surgirá nueva vida.

Y justamente la Virgen María, la flor más bella, se entregó toda para dar la Vida y ser Madre de la Vida. Cada uno de nosotros, está llamado a entregarse-consumirse, para dar vida a los demás. Sólo así se justifica nuestra existencia. La Virgen María, entregando su vida al servicio de su Hijo, Señor y Salvador nuestro Jesucristo, se convirtió en el mejor ejemplo para todo cristiano, llamado a olvidarse de sí mismo y vivir para los demás: “El que pierda su vida por mí, la encontrará", (Mt. 10, 39).

Comentarios
Añadir nuevoBuscar
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved.

 
< Anterior   Siguiente >
Santos del día

Foro: Últimos mensajes
Últimas descargas
20.Jun
Downloads
FileSe Feliz
11.Apr
Downloads
FileLas 7 maravillas
Los más descargados
11.Jul
Downloads
File iconV Conferencia - Documento Conclusivo
1038
30.Apr
Downloads
File iconCuando todo parece perdido
784
 
Top! Top!