| Teofanía - Manifestación de la Trinidad |
|
|
|
| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Dr. Jose Hazuda | |||||
|
El 6 de enero, la Iglesia Bizantino-Ucraniana celebra el Bautismo de Jesús y la Teofanía (manifestación de la Santísima Trinidad) y no, la fiesta de los Tres Reyes Magos, como en la Iglesia Romana o Latina. Esta fiesta se llama también “La Iluminación” (prosvischénia), porque en este día los catecúmenos eran bautizados. La celebración de la Teofanía, conmemora el bautismo de Jesús y el misterio de la Santísima Trinidad, una de las más grandes y más profundas verdades de nuestra fe: Dios es uno en Tres Personas. Por primera vez en la historia, Dios se reveló como Trinidad. El término “bautismo” deriva de la palabra griega “baptó”, que significa “sumergir”, y justamente en el bautismo nos sumergimos en la muerte de Cristo, para resucitar con el. En la carta a los Hebreos leemos: “Recuerden los primeros tiempos: apenas habían sido iluminados y ya tuvieron que soportar un rudo y doloroso combate”, (Heb. 10:32). Por el bautismo somos incorporados a Cristo, pasamos a formar parte de su cuerpo, a vivir en El y El en nosotros; pero también compartimos sus sufrimientos y la muerte. Ser bautizados es vivir un doloroso combate. Es común que hablemos de nuestro bautismo como el logro de una meta, como "llegar a casa". Y así es. Pero es un error pensar que esto significa que podemos sacarnos los zapatos y tirarnos en el sofá celestial, con el control remoto. Por el contrario, el bautismo en Cristo trae el sufrimiento, no la comodidad. Porque el bautismo en Cristo es sumergirse en su muerte. Es por eso que San Pablo les dice a los romanos que seremos "coherederos con Cristo, siempre que suframos con El para que también seamos glorificados con El”, (Romanos 8, 17). Y de esta manera, la fe cristiana nos enseña a esperar una "dura lucha y sufrimiento" y no un paseo por la vida. Pero también nos enseña a esperar que nuestra aceptación del sufrimiento de Cristo, sea nuestro camino a la gloria, a la paz y felicidad que Cristo nos regala. Al ser bautizados, somos bautizados en la muerte de Cristo. Y la muerte duele, pero esta lucha dolorosa contra el pecado, no es tan terrible como podría parecernos. Muy pocos Cristianos hoy en día deben soportar el martirio (aunque muchos queden sorprendidos, el siglo 20 y no el 3ro., fue el gran siglo del martirio cristiano). Pero aún en ese siglo tan sangriento, solo una minoría de los miembros de la Iglesia vertió su sangre por Cristo. Sin embargo, esto no significa que el martirio es algo que no debamos enfrentar: sí, lo enfrentaremos y con frecuencia un martirio blanco, sin derramamiento de sangre, pero tan o mas doloroso que el primero. Es el martirio de ser verdaderos y coherentes cristianos, en una sociedad que rechaza a Dios, se burla de los cristianos, a veces solapados bajo la libertad de expresión, del arte, etc. Una sociedad sumergida en la cultura de la muerte, donde Dios y la Iglesia sobran, molestan. En ocasión de la conmemoración del Bautismo de Jesús y de la Teofanía, en la Iglesia Bizantino-Ucraniana, se bendice el agua en arroyos, ríos, lagos, fuentes de agua o en recipientes preparados para este fin. Esta bendición se realiza en forma muy solemne. En procesión, el sacerdote y los fieles, se dirigen hasta la fuente. Allí se da inicio a la celebración con tres extensas oraciones. Después de la primera, el sacerdote bendice el agua con tres velas encendidas que sumerge tres veces en forma de cruz. Después de la segunda oración, sopla tres veces sobre el agua, invocando al Espíritu Santo; en este momento se libera una paloma blanca, para simbolizar la venida del Espíritu Santo. Después de la tercera, bendice sumergiendo la mano derecha en el agua, trazando en ella la señal de la cruz tres veces y finalmente, durante el canto del tropario, la bendice sumergiendo tres veces la cruz. Una vez concluida la bendición, el celebrante rocía a los fieles presentes con el Agua Bendita. En algunos lugares se aproximan al sacerdote, quien los unge con el Agua, algo similar al rito de la unción con óleo (meróvannia) en ocasión de grandes fiestas. Si la bendición del Agua, se realiza junto al templo, también bendice la iglesia, la casa parroquial y todas las instalaciones adyacentes. Luego, durante varios días, visita los hogares de sus fieles, para bendecir sus casas con el Agua Bendita del Jordán y realizar una visita pastoral. Mientras el sacerdote realiza la bendición de las instalaciones parroquiales, los fieles, con mucha devoción beben el Agua Bendita, haciendo primero tres veces la señal de la cruz. Luego llenan los recipientes que portan consigo y en sus hogares, aspergen con ella la casa, los campos, terrenos, animales, etc. La conservan con mucha devoción en sus hogares durante todo el año. La consideran un elemento muy santo, con virtudes santificadoras y sanadoras para el alma y el cuerpo. En Ucrania era tal el respeto y la devoción al Agua Bendita, que se observaba un ayuno estricto para beberla, así como lo hacían con la Santa Eucaristía. Los que no podían comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, comulgaban con el Agua Bendita, para protegerse de los ataques de Satanás. Si la bendición del Agua se realizaba en arroyos o ríos, después de que todos han bebido de ella, las personas enfermas se sumergían y frecuentemente eran sanadas de sus enfermedades. Aprovechemos esta gran ocasión para creer y amar más a la Santísima Trinidad y renovar nuestro bautismo, que nos incorpora a Cristo, nos hace hijos de Dios, lava el pecado original y nos sumerge en la muerte y resurrección de Jesucristo. ¡No tengamos miedo de sufrir por Cristo para gozar de su gloria!
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Powered by !JoomlaComment 3.1.0 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved. |
|||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|















