La edificación de nuevos conjuntos habitacionales en la ciudad de México y la cada vez menor integración familiar enfrenta a la Iglesia Católica a un nuevo reto de evangelización con dificultades intrínsecas a su organización, sus miembros en activo y la actitud pastoral de sus obispos pues aunque se prevé la repoblación del Distrito Federal, la realidad es que en México ya se comienza a vivir el “invierno de las familias”, como sucede actualmente en Europa, dos fenómenos a los que la Iglesia está urgida a responder.
Lo anterior surge de una reflexión de algunos de los sacerdotes de la Arquidiócesis de México y en particular del Obispo Auxiliar, Mons. Francisco Clavel Gil, Vicario Episcopal para la V Vicaría “San Pedro Apóstol” que comprende las delegaciones Coyoacán y Benito Juárez, esta última, ejemplo del fenómeno de crecimiento exponencial de nuevos complejos habitacionales. Luces y sombras
En el marco de la Visita Pastoral del Sr. Cardenal a la V Vicaría, sacerdotes del tercer decanato le informaron sobre esta situación a la que calificaron de ‘difícil’ pues es un tema que ensombrece el Proyecto Arquidiocesano de Misión Permanente. “Es difícil para la misión, la inseguridad y los condominios, que van aunados porque no se puede llegar a evangelizar a un edificio que por seguridad hay que pasar cuatro o cinco puertas”, comentó el P. Arturo Esquivel del Río. En esto coincidió el sacerdote franciscano Mateo López Islas y argumentó que en el proceso de Misión Permanente existen “luces y sombras” en la evangelización por nuevas realidades. Aunque el Obispo Clavel Gil consideró que “habría que aclarar las sombras e intensificar las luces” del proceso misionero, el sacerdote misionero xaveriano, Humberto Marisch señaló que actualmente México vive la consolidación del fenómeno europeo que diezmó a la familia en el viejo continente. Fenómeno constante Desde la década de los ochenta, las delegaciones Benito Juárez y Coyoacán sufrieron un despoblamiento constante, las estadísticas del INEGI muestran que de 1960 a 1995 la población en la Benito Juárez disminuyó en 140 mil habitantes, la densidad poblacional de esta última pasó de 216 habitantes por hectárea a 138 y de 133 mil viviendas a 113 mil. Sin embargo, en los últimos cinco años, el repoblamiento de estas delegaciones es perceptible en el número de condominios tipo “loft” (pocas divisiones, una o dos habitaciones máximo, muy iluminado). El 19 de octubre pasado, el Instituto para la Vivienda del DF y la delegación Benito Juárez firmaron un convenio para construir 870 casas habitación además se proporcionarán mil 250 créditos durante 2007-2008 y una cantidad igual en 2009. Además, la construcción de miles de viviendas en el corazón del Distrito Federal supone esfuerzos más agudos a los servicios públicos: drenaje, agua potable, luz, gas y recolección de basura. Algunos de estos servicios, ya mermados en amplias áreas de la capital, ya han mostrado señales de un recrudecimiento: en el año 1998, el consumo de agua potable en ambas delegaciones se incrementó en un metro cúbico por segundo. “¿Pero qué tipo de gente vivirá en estas nuevas casas?”, se pregunta el P. Marisch, especialista en Bioética y Misión Eclesial: “Se trata de casas-departamentos unifamiliares, en el mejor caso, o mononucleares, esto es de un solo miembro. Y esto es preocupante porque es exactamente el fenómeno que ocurre en Europa, ‘el invierno de la familia’ que no es otra cosa sino la ausencia de esta figura social tan importante”. Ante esta problemática, el cardenal Norberto Rivera Carrera instó a los sacerdotes a “no entrar derrotados en la Misión; no se trata sólo de defender los valores conocidos como el de la religiosidad popular, una tradición católica importante” o a esperar que sea la familia la que continúe en la transmisión de la fe: “hay que evangelizar, analizar la situación, responder con creatividad ante los nuevos retos que nos propone esta gran ciudad”, sentenció. Felipe Monroy - Sistema Informativo para la Arquidiócesis de México
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