| ¿En qué Jesús creo? ¿Vivo o muerto? |
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| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Dr. Jose Hazuda | |||||
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El apóstol Tomás tampoco creía que Jesús había resucitado, también para él Jesús estaba muerto para siempre. Se negaba a creer que estaba vivo y exigía pruebas de ello: “Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré", (Jn. 20:25). También a nosotros nos puede suceder algo similar, buscamos, creemos y queremos servir a Jesús, pero a un Jesús muerto, anulado, sin poder, sin exigencias. Un Jesús de estampita, que no influye en la vida cotidiana, no dice nada, no convierte, no salva, no transforma, no interpela.En un asilo de ancianos que yo visitaba en el estado de Nebraska, había una anciana mentalmente enferma. Ella se sentaba todos los días en un sillón a la entrada del asilo con una muñeca en su regazo y a todos los que ingresaban decía: “es mi hija”. Para muchos cristianos Jesús es un muñeco sin vida. Una anciana viuda que vivía sola en el campo, tenía un muñeco sentado en un sillón. Cada tanto le decía: tráeme leña, agua, barre el patio, haz tal y tal cosa y siempre concluía, no, deja nomás, voy yo sola. El muñeco no incomoda, lo colocamos donde queremos y lo manejamos a nuestro antojo, no molesta, no exige nada, no interfiere. Sin embargo Jesús está vivo, es glorioso y lleno de poder: “Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra”, (Mt. 28: 18). El nos acomoda y nos maneja, interpela y libera, El ama y desea ser amado. Nuestra relación con Él es de persona a persona, llena de dinamismo y vitalidad. El tiene en sus manos nuestra vida y nuestra muerte, nos enseña y nos corrige, nos moldea a su imagen y semejanza: “Como está la arcilla en las manos del alfarero, que dispone de ella según su voluntad, así están los hombres en las manos de su Creador, y él les retribuirá según su decisión.”, (Ecco 33:13). Jesús es el Señor y nosotros sus servidores. Un cristiano que cree que Jesús está vivo hoy, ajusta su vida a Su voluntad y se juega, se entrega: San Pedro murió crucificado cabeza abajo; san Pablo fue decapitado; san Esteban apedreado, san Andrés crucificado en una cruz en forma de X; san Lorenzo quemado vivo y así millones de mártires; la beata Madre Teresa de Calcuta sirvió a los pobres de la India; miles y miles de jóvenes entregan su vida y sirven a Jesús como sacerdotes, sólo porque creen que El vive hoy y ha recibido todo poder. Sería bueno preguntarse: ¿y yo en qué Jesús creo?, ¿Vivo o muerto?; ¿Me juego por El?, ¿O lo prefiero muerto para que no interfiera en mi vida y lo pueda acomodar según mis antojos como a un muñeco inanimado?
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