| Llamados a confiar |
|
|
|
| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Dr. Jose Hazuda | |||||
|
Las mujeres Miróforas se dirigían al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús. ¿Cómo iban?, ¿Cuál era su estado de ánimo? Iban ansiosas y preocupadas por la piedra grande que cerraba la entrada al sepulcro y no sabían cómo la correrían. Sin embargo Dios, a través de su ángel, solucionó el problema antes de que llegaran, (Mc. 16:1-4). La preocupación y ansiedad es siempre falta de fe, falta de confianza en Dios. La persona que se preocupa, está ansiosa, ocupada antes de que suceda lo temido. No confía en que Dios se ocupa de todo, nos protege y nos cuida, como leemos en la Biblia: “No se inquieten entonces, diciendo: '¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?'. Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura”, (Mt. 6:31-33). San Pedro, el primer Papa de la Iglesia nos enseña: “Descarguen en él todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes”, (1Ped. 5:7). Casi siempre pretendemos resolver solos los problemas, creyendo que lo podemos hacer prescindiendo de Dios. Sin embargo el mismo Jesucristo nos enseña: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer,” (Jn. 15:5). Sin embargo Jesucristo se lamenta por nuestra negativa de confiar en Él: “Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida”, (Jn 5:39-40). El salmo 37, el salmo de la confianza, nos dice: “Confía en el Señor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo: que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón. Encomienda tu suerte al Señor, confía en él, y él hará su obra, (Sal. 37: 3-7). Para confiar en Cristo es fundamental creer que Él realmente está vivo, que resucitó. La vida cambia radicalmente cuando creemos que Jesús vive hoy y que está obrando. Cuando las cosas se complican y parecería que ya no hay solución, o cuando tengo que decidir cuestiones de relevancia, cuando desconfío de la sinceridad y recta intención de las personas que se aproximan, lo que hago es ponerme delante del Señor ante el tabernáculo, creyendo profundamente que Él está vivo, y lo invoco: Jesús sálvame, Jesús socórreme, Jesús ayúdame, Tú conoces ésta situación y sabes qué es mejor para tu Iglesia. Y doy fe – la respuesta no tarda. Jesús acude y tiende la mano salvadora. Es lo que hizo Pedro, cuando embargado por el miedo y las dudas, comenzó a hundirse, gritó Jesús sálvame: “Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame". Enseguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?", (Mt. 14: 29-31). Todos estamos llamados a ser hombres y mujeres de fe, de una profunda confianza en Jesús vivo, el dueño de la vida y de la muerte. El Señor de cada momento y circunstancia de nuestra vida. Él se ocupa de cada uno de nosotros como si fuéramos únicos en el mundo. Provee y protege en cada momento. La siguiente historia nos puede ayudar a comprender la providencia de Dios. “Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían atacarlo. El hombre entró en una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba. Con desesperación elevó una plegaria a Dios: "Oh Dios Todopoderoso, haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme". En ese momento escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que él se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado: "Señor te pedí ángeles, no una araña." Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme". Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y sólo vio a la arañita tejiendo su telaraña. Ya los malhechores estaban entrando en la cueva anterior y el hombre se quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, la arañita ya había tapado toda la entrada. Entonces se escuchó esta conversación: “Entremos en esta cueva. No. No hace falta, respondió el otro. Es imposible que haya entrado en esta cueva. ¡Mira, hay una telaraña! Sigamos buscando en las otras”. No significa que debemos cruzarnos de brazos y permanecer pasivos, al contrario de nuestra parte tenemos que poner todo y lo mejor. Como dice el refrán: “Orando y con el mazo dando”. La beata Madre Teresa de Calcuta decía: Debemos hacer todas las cosas lo mejor posible, como si todo dependiera de nosotros, pero confiar totalmente en Dios, porque todo depende de Él. La anáfora de San Juan Crisóstomo de la Divina Liturgia bizantino-ucraniana reza: “Tú nos sacaste de la nada a la existencia y después de la caída en el pecado, de nuevo nos levantaste, y nada dejaste de hacer hasta llevarnos al cielo y darnos tu reino venidero” La preocupación y la ansiedad es la negación de esta maravillosa realidad, la intervención de Dios en nuestra vida y nos roban la paz, el gozo y la alegría de vivir tranquilos a la sombra de las alas del Señor, (Sal. 17:8). Si miramos nuestra historia con los ojos de la fe, podemos constatar cómo cada momento de nuestra vida está impregnado de Dios y guiado por Él.
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Powered by !JoomlaComment 3.1.0 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved. |
|||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|














