| Somos la familia de Dios y participamos de su poder |
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| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Dr. Jose Hazuda | |||||
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No sólo está vivo sino que es un Dios todopoderoso. Jesús después de su resurrección afirmó: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.”, (Mt. 28:18). Y su poder está continuamente en acción entre nosotros: “los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres.”, (Mt. 11:5). Jesús manifestó su poder sanando al paralítico a través del agua en la piscina de Betsata junto a la puerta de las ovejas, (Jn 5:2-9). A través del agua del bautismo todos fuimos sanados de la maldición del pecado original y fuimos incorporados a la Iglesia como hijos del Padre y hermanos de Cristo y como tales participamos de este extraordinario poder, estamos unidos a él y sumergidos en él, porque somos de su raza, somos su familia:“En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: 'Nosotros somos también de su raza'”, (Hech. 17:28).Pero para disfrutar de este maravilloso poder debemos creer en El, tener plena confianza en El, no dudar de su amor por nosotros y providencia, porque Cristo está vivo. Como no usamos este poder, no estamos conectados a él, en nuestra vida nada sucede. Vivimos derrotados, abatidos, sin alegría y sin esperanza, porque nos falta fe. Como sucedió en Nazareth: “no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente”, (Mt. 13:58). Al no creer que Jesús está realmente vivo, no creemos en su poder, no creemos en el poder de la oración: "Tengan fe en Dios. Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: 'Retírate de ahí y arrójate al mar', sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.”, (Mc. 11:22-24). La promesa es maravillosa y se cumple siempre que recurrimos a la oración con fe y confianza. Nos lamentamos que no haya suficiente sacerdotes por la escasez de vocaciones pero ¿cuántos oran y ayunan cada semana pidiendo con fe por las vocaciones? Casi nadie. Los padres se quejan de sus hijos, pero no son conscientes del inmenso poder que tienen en la oración por el sacramento del matrimonio. Si una mamá o un papá, o los dos juntos, se ponen de rodillas delante del Señor y con humildad piden con fe por sus hijos- ¡que no obtendrán! Escuché decir a alguien: “no hay que hablar mucho de Dios a los hijos, sino hablar mucho a Dios de los hijos”. La fe es un don, no se logra con el esfuerzo personal, sino se obtiene de rodillas delante del Señor. Es un regalo de Dios, una gracia y la debemos pedir todos los días. Es muy actual en nuestra Argentina de hoy, que todo el mundo pida aumento de salario y de precios por los productos, etc. Para ello se realizan piquetes y cortes de ruta. Los Apóstoles también lo hicieron pidiendo a Jesús un aumento: “Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe", (Lc. 17:5). Todos deberíamos pedir este aumento – Jesús, auméntanos la fe. Nos hemos acostumbrado a vivir en la apatía - sin fe, sin ver ni experimentar el poder de Dios en acción. Me gustó mucho el siguiente refrán: “Uno no es cristiano por ir a la iglesia, como tampoco es auto, por dormir en el garaje”. Creemos que por participar en algunas celebraciones ya somos cristianos y que todo está bien, sin embargo podemos ser hombres y mujeres sin fe, que no usamos el poder de Dios en la oración, porque estamos desconectados de Él. No deberíamos escandalizarnos de las sanaciones y liberaciones que realiza el Señor entre nosotros, deberíamos escandalizarnos y preocuparnos si no las realiza – algo anda mal con nuestra fe.
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