| Catequista, el desafío de ser discípulo y misionero hoy |
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En el presente año, y a la hora de prepararnos a celebrar el Día Nacional del Catequista, nos iluminan y acompañan dos acontecimientos eclesiales de gran importancia para nuestra vida de discípulos y misioneros de Jesucristo en Bolivia: la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del caribe en Aparecida y la inauguración del Año Paulino, recordando los 2000 años del nacimiento del Apóstol de los Gentiles. El primero nos coloca en el ambiente y los compromisos adquiridos para los próximos años en nuestro quehacer y misión como Iglesia al servicio del Reino de Dios. Por eso, desde nuestro ser, vocación y misión de catequistas, acogemos el tema de este año: “El catequista: discípulo de Jesús y misionero del Reino”. Recordemos que el tema central de dicha Conferencia es: “Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”. Si hay algo básico y fundamental en la vida del catequista es justamente el afirmarse como discípulo de Jesús y misionero de su Reino de Vida. Tanto el proceso de su formación como el ejercicio de su misión como educador de la fe de los niños, jóvenes y adultos en la comunidad cristiana, están en la perspectiva, la luz y el impulso del Documento de Aparecida: “Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigado en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros. Ello no depende tanto de grande programa y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición y novedad, como Discípulos de Jesucristo y Misioneros de su Reino, protagonistas de vida nueva para una América Latina que quiere reconocerse con la luz y la fuerza del Espíritu. (DA.11) Esta alegría y certeza de ser discípulos y discípulas del Señor, nos dice Aparecida, “no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la Buena Nueva del amor de Dios. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberla encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestros gozo”. En segundo lugar, nos situamos ante el testimonio único, la fuerza, lucidez, madurez y generosidad de un gran Apóstol: San Pablo. Desde su conversión, nos muestra qué es y cómo hay que ser discípulo de Jesús, cómo hay que anunciarle y cómo se es auténtico protagonista en la construcción del Reino de Dios en nuestra historia boliviana. El año paulino ha sido convocado por el Papa Benedicto XVI e inaugurado el día 28 de junio en la basílica de San Pablo Extramuros. La basílica romana, construida sobre el lugar donde está la tumba del Apóstol de los gentiles, será el centro de las celebraciones de este año. Congresos y publicaciones sobre San Pablo serán una de las constantes en la celebración del Año Paulino en todo el mundo. Es por esta razón que como catequistas no podemos estar al margen de esta celebración y para nuestra reflexión en el día nacional del catequista utilizaremos dos textos que reflejan el trabajo de este gran apóstol. El primero nos muestra el discipulado de Pablo y el segundo, su misión. Todo esto para celebrar, recordar y juntos preparar a nuestra comunidades para una celebración de los dos mil años de San Pablo.
Extraido de http://www.iglesiaviva.net/index.php?option=com_content&task=view&id=1757&Itemid=2
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