| Carta pastoral para la solemnidad de la Ascensión del Señor |
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| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Juan Rubén Martínez | |||||
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En este domingo la Iglesia celebra la Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales. El texto del Evangelio (Mc. 16,15-20), empieza señalando el mandato evangelizador que el Señor hizo a los Apóstoles: “Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura” (15). En realidad este mandato se sitúa en el centro de la tarea de todo bautizado que es evangelizar y siempre implicará, por lo tanto comunicar el Evangelio.
En este sentido evangelizar es comunicar y en este domingo la Iglesia celebra especialmente a la comunicación social. Cada año recibimos un mensaje del Papa sobre la comunicación. Este año recibimos el primer mensaje para esta “XL Jornada Mundial para las Comunicaciones Sociales”, del Papa Benedicto XVI. El tema del mismo es: “Los medios: red de comunicación, comunión y cooperación”. Entre otros pensamientos el Papa nos dice: “Los avances tecnológicos en los medios han conquistado en cierta medida tiempo y espacio, haciendo la comunicación entre las personas tanto instantánea como directa, aun cuando están separadas por enormes distancias. Iluminar las conciencias de los individuos y ayudar a formar su pensamiento nunca es una tarea neutral. La comunicación auténtica demanda valor y decisión radicales. Requiere la determinación de aquellos que trabajan en los medios para no debilitarse bajo el peso de tanta información ni para conformarse con verdades parciales o provisionales. Por el contrario, requiere tanto la búsqueda como la transmisión de lo que es el sentido y el fundamento último de la existencia humana, personal y social. De esta forma, los medios pueden contribuir constructivamente a la propagación de todo lo que es bueno y verdadero” (2). Evidentemente estamos ante un tema clave que caracteriza este inicio del siglo XXI. Nos impresionamos ante la rápida evolución de la tecnología de la comunicación y como se da la comunicación global. El poder económico y político encuentran en las comunicaciones sociales un espacio indispensable para su ejercicio. Podemos decir que es normal y totalmente comprensible que se busque usar como herramienta. En sí mismo toda la tecnología de las comunicaciones son un gran bien. Nosotros deberemos potenciar el uso de dicha tecnología en la acción evangelizadora de la Iglesia. Lamentablemente como tantas otras cosas que en sí son un bien, la tecnología de las comunicaciones y la informática hoy padecen en general el no ser usadas en orden al bien común, sino del mero consumo, o bien en la vida política “solamente” para construir poder. Evidentemente la concentración comunicacional en manos de algunos sectores políticos, del Estado o económicos, siempre dificultan gravemente tanto el desarrollo justo de las instituciones democráticas, como la necesidad de una sociedad pluralista. Será una tentación que deberán superar los gobiernos el querer controlar los medios de comunicación con “una inequitativa distribución de la publicidad oficial, apropiándose del dinero recaudado del pueblo y que debe estar al servicio del bien común y no de intereses particulares o partidistas. El Papa en su mensaje también señala la responsabilidad que deben tener los responsables del mundo comunicacional: “El llamado a los medios de comunicación de hoy a ser responsables, a ser protagonistas de la verdad y promotores de la paz que ella conlleva, supone muchos desafíos. Aunque los diversos instrumentos de comunicación social facilitan el intercambio de información, ideas y entendimiento mutuo entre grupos, también están teñidos de ambigüedad. Paralelamente a que facilitan “una gran mesa redonda” para el diálogo, algunas tendencias dentro de los medios engendran una forma de mono cultura que oscurece el genio creador, reduce la sutileza del pensamiento complejo y desestima la especificidad de prácticas culturales y la particularidad de la creencia religiosa. Estas son distorsiones que ocurren cuando la industria de los medios se reduce al servicio de sí misma o funciona solamente guiada por el lucro, perdiendo el sentido de responsabilidad hacia el bien común. Así pues, deben fomentarse siempre el reporte preciso de los eventos, la explicación completa de los hechos de interés público y la presentación justa de diversos puntos de vista...” (3). Sabemos que ser comunicador social es una tarea compleja, difícil de ejercer, por las presiones, temores y límites, pero a la vez apasionante. Deseamos en esta jornada en que rezamos por las comunicaciones sociales, sus trabajadores vivan esta misión como una vocación. ¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!
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