| La Santísima Trinidad |
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| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Juan Rubén Martínez | |||||
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En este domingo celebramos a la Santísima Trinidad. Si hay algo esencial de nuestra fe como cristianos es creer que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Creemos en la Trinidad por la revelación que Jesucristo, el Señor realizó y leemos en los textos de la Palabra de Dios. Es importante que comprendamos la significación que tiene para nuestra vida esta verdad que confesamos los cristianos. Nuestra época va relativizando todo y a veces hasta lo revelado por el Señor. Algunos grupos religiosos se dicen cristianos pero niegan la naturaleza divina o humana de Jesucristo. La confesión de fe que Él es verdaderamente hombre y verdaderamente Dios. Esta confesión en el Dios Uno y Trino no es accidental a la fe y tiene consecuencias espirituales y hasta en la manera de vivir y concebir el mundo. En realidad el tema que hemos celebrado en la Pascua sobre la resurrección y la naturaleza divina y humana de Jesús son tan centrales, que sin esta confesión de fe no podemos comprender qué significa ser cristiano, ni captaríamos la propuesta de seguir su Camino, que es Verdad y Vida. No por casualidad hasta nuestros días se multiplican novelas que intentan generar confusión para negar estas verdades. En poco tiempo saldrá otra sobre una supuesta verdadera historia de Herodes, que según parece escribió cartas donde se coloca como autor del invento de la resurrección de Jesús. Desde ya que los novelistas saben que están de moda las historias-noveladas y con más razón los temas religiosos. Es cierto que algunos lectores equivocadamente creen estar leyendo algo con valor histórico. Debemos recordar aquello con lo que termina el Evangelio de San Mateo escrito poco tiempo después de la presencia histórica de Jesús, donde nos narra la versión que hicieron correr algunos de sus contemporáneos sobre la resurrección y el sepulcro vacío: “Algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los Sumos Sacerdotes todo lo que había pasado. Éstos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: Decid: sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos. Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones. Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy” (Mt. 28,11-15). Hubo muchas novelas en estos siglos y seguro aparecerán otras. La clave es que todo nos indique a los cristianos que debemos, especialmente en este inicio de siglo profundizar sobre nuestra identidad, acentuando nuestro discipulado de la Persona de Jesucristo.En este domingo en que celebramos a la Trinidad y el texto bíblico (Mt. 28,16-20), nos dice: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo...”, podemos tomar un aspecto indispensable para nuestra realidad tan fragmentada: “la Comunión de la Trinidad, fundamento de nuestra convivencia social” (N.M.A.). Cuando hoy planteamos la necesidad del pluralismo, debemos entender que la democracia requiere la convivencia de la diversidad de pensamiento, de respeto y de grandeza. Construir desde la venganza y el odio, o bien desde el armado de una imagen que no coincide con la verdad, siempre genera situaciones de violencia. El texto del documento de “Navega mar adentro”, nos dice: “El existir con otros y el vivir juntos, no es fruto de una desgracia a la que haya que resignarse, ni un hecho accidental que se deba soportar, ni siquiera se trata de una mera estrategia para poder sobrevivir. Toda la vida en sociedad tiene para las personas un fundamento más hondo. Dios mismo. La Santísima Trinidad es fuente, modelo y fin de toda forma de comunicación humana. A partir de la comunión trinitaria hemos de recrear los vínculos de toda comunidad: a nivel familiar, vecinal, provincial, nacional e internacional. En el diálogo y en el intercambio libre de dones, animado por el amor, se construye el nosotros “de la comunión solidaria” (65). Lo lamentable es que hasta parece utópico hablar de “recrear vínculos de comunión social”, y ni hablar de considerarlo desde la dimensión trinitaria, aún cuando casi todos los actores sociales se denominen cristianos. En realidad es importante advertir que “lo utópico” es creer que podremos mejorar y progresar fundamentados “solamente” en la ambición de poder, omitiendo la cuestión ética. El próximo fin de semana, el sábado 17 de junio, todas las Parroquias, escuelas, movimientos de Posadas y Garupá, celebraremos en la cancha de Guaraní, a las 15,30 horas, la Misa del “Corpus Christi”, posteriormente recorreremos las calles de nuestra ciudad en procesión hasta la Catedral. Será una oportunidad para prepararnos para la celebración del año jubilar del 2007, cuando cumplamos nuestros 50 años como Diócesis y rezar por nuestra Provincia y Patria, para que podamos vivir en paz y justicia. ¡Les envío un saludo cercano y hasta el próximo domingo!
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