| El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo |
|
|
|
| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Juan Rubén Martínez | |||||
|
En este domingo estamos celebrando “el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo”. Como los años anteriores hemos querido que en toda la Diócesis celebremos con especial relevancia el “Corpus”. Nos estamos acercando a nuestro año jubilar del 2007, donde el Señor nos regalará un año de gracia al cumplirse 50 años de la creación de la Diócesis de Posadas. Como todos sabemos también lo celebraremos con nuestro primer Sínodo Diocesano, para el cual nos estamos preparando. La Asamblea del lunes 19 nos introducirá en “la preparación inmediata”, con el armado de los grupos sinodales. En este contexto celebrarlo a Jesucristo presente en su propio Cuerpo y Sangre, es clave para ubicarnos en el camino que venimos realizando de conversión, comunión y misión. En la zona Posadas y Garupá, hemos suspendido todas las Misas del sábado por la tarde, para concentrarnos a las 15 horas en el Estadio Guaraní, donde celebramos una Misa y posteriormente recorrimos en procesión las calles de nuestra ciudad, hasta llegar a la Catedral. En cada Parroquia de los distintos pueblos y ciudades de la Diócesis, también se celebrará este acontecimiento. Es importante recordar como San Roque González y los misioneros de las reducciones guaraníes, hace 400 años, celebraban “el Corpus” en nuestras tierras. Los indígenas tenían gran devoción al “Cuerpo y a la Sangre del Señor”. Mientras se realizaba la procesión las comunidades indígenas traían sus instrumentos de trabajo, plantas, ramas, animales... para que fueran bendecidos con “el Corpus Christi”.Como cristianos queremos recuperar en nuestro corazón la centralidad de la “eucaristía”. En ella experimentamos la necesidad de vivir en la justicia y la caridad y sobre todo practicarla. No podemos olvidar que la comunión del pan y del vino, del Cuerpo y Sangre, implican que nosotros formamos un solo cuerpo. “...todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque participamos de ese único pan” (1 Cor. 10,17). Erróneamente podemos interpretar que la espiritualidad eucarística es una instancia de piedad, que no compromete con la vida. Por el contrario la Eucaristía, el Cuerpo y Sangre, la Misa, reclaman de nosotros los cristianos la caridad practicada, la vida cotidiana vivida en la búsqueda de coherencia, de valores, como la vida, la justicia, la verdad... La eucaristía, el amor donado en la Pascua, reclama nuestra condición de ciudadanos responsables no solo para reclamar nuestros derechos, sino para asumir nuestras obligaciones. En este “Corpus” hemos querido que revisemos si realmente buscamos vivir la santidad involucrándonos en lo que nos enseña sobre todo la Doctrina Social de la Iglesia, en nuestro compromiso ciudadano. Nuestra Patria y Provincia necesitan que seamos como señalaba el Cardenal Bergoglio el 25 de mayo – pacientes y mansos: “Es bueno recordar que no es manso el cobarde e indolente sino aquel que no necesita imponer su idea, seducir o ilucionar con mentiras, porque confía en la atracción – a la larga irresistible- de la nobleza. Por eso nuestros hermanos hebreos llamaban a la verdad “firmeza” y “fidelidad”: lo que sostiene y convence porque es contundente, lo que se mantiene a lo largo del tiempo porque es coherente. La intemperancia y la violencia, en cambio, son inmediatistas, coyunturales, porque nacen de la inseguridad de si mismo”. Todos, especialmente nuestro laicado que es la mayoría del pueblo de Dios, somos requeridos a consolidarnos en un compromiso cristiano que realmente ayude a transformar las realidades de nuestro tiempo, a evangelizar la cultura. Lamentablemente ha costado mucho que “se note”, sobre todo en nuestra dirigencia que se denomina cristiana, la presencia de valores que nos permitan vivir “una cultura de la vida”. Parece que a la hora de realizar opciones ciudadanas y sociales, en criterios básicos como la vida, justicia, familia... se ausentan. La santidad y el compromiso ciudadano será, en este inicio del siglo XXI, uno de los temas que nos deben interpelar al proyectar la evangelización en los próximos años. El pan compartido en la eucaristía y celebrado en este domingo del “Corpus Christi” nos invita a que nuestra fe impregne nuestra cotidianidad. ¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Powered by !JoomlaComment 3.1.0 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved. |
|||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|














