| La Familia |
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| La Voz de Nuestros Pastores - Mñor. Juan Rubén Martínez | |||||
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En el contexto del tiempo de Navidad la liturgia de este domingo nos invita a celebrar “la Sagrada Familia de Jesús, María y José”. La familia de Nazaret, la del “Emmanuel” o “Dios con nosotros”, conoció el asombro del anuncio del nacimiento virginal, la pobreza del pesebre en Belén, la persecución en la huida a Egipto, la perplejidad de María y de José al encontrarlo a Jesús adolescente predicando en medio de los maestros en Jerusalén, quienes estaban “estupefactos por su inteligencia y sus respuestas”, como nos relata el texto de este domingo (Lc. 2,41-52), la cotidianidad de casi treinta años de silencio y trabajo… En este domingo es necesario que los cristianos oremos y reflexionemos sobre el modelo de familia que nos propone la Palabra de Dios. Este tema de la familia es fundamental en la acción evangelizadora de la Iglesia y el Papa Juan Pablo II, en el discurso inaugural de Santo Domingo, en 1992 nos decía: “No obstante los problemas que en nuestros días asedian al matrimonio y la institución familiar, ésta, como célula primaria y vital de la sociedad, puede generar grandes energías que son necesarias para el bien de la humanidad” (18). En este año hemos acentuado, en el segundo semestre la reorganización de nuestra pastoral familiar y por esa razón estamos constituyendo un Secretariado para la familia. El pueblo de Dios en las diversas consultas que hemos realizado durante el período de preparación hacia nuestro Sínodo Diocesano, manifestó la inquietud que “la familia” integre la temática sinodal. El armado de nuestro Secretariado Diocesano de la pastoral familiar nos permitirá recepcionar las orientaciones, desafíos y líneas de acción en este tema central de la acción evangelizadora de la Iglesia. Por supuesto el tema de la familia no es solo importante desde una perspectiva religiosa, sino desde lo antropológico, sicológico, sociológico y cultural, como generador de valores, como la vida, la solidaridad y la justicia. Es asombroso y merece que dediquemos tiempo a investigar y buscar las causas del por qué este tema que es clave para la proyección de la misma humanidad, no cuente con apoyo político, económico, comunicacional y que tenga escasa o ninguna importancia en los contenidos educativos. Es clave señalar esto cuando se están poniendo en marcha a nivel nacional y provinciales leyes de educación y educación sexual. Quizá sea duro señalar que cuando se aísla al educando de su contexto familiar, y no se orienta integralmente la proyección personal y familiar del individuo, incluyendo la dimensión a lo trascendente, podemos correr el riesgo de dañar gravemente a los adultos del futuro. Al plantearnos como evangelizar y acompañar la pastoral familiar, nos encontramos que son muchas las situaciones que aquejan a nuestras familias. La gravedad de los problemas económicos y seguridad laboral. El machismo que lleva a no asumir la paternidad responsable. Los medios de comunicación que ridiculizan el valor de la familia, como algo del pasado. El considerar la maternidad como un problema y no como “un don” de Dios. Estos y otros serán los grandes desafíos de la acción evangelizadora de los próximos años y un aporte a nuestra sociedad ensombrecida por la falta de valores. Con respecto a esto el Papa Juan Pablo II nos decía en “Ecclesia in America”: “Es urgente, pues, una amplia catequización sobre el ideal cristiano de la comunión conyugal y de la vida familiar, que incluya una espiritualidad de la paternidad y la maternidad. Es necesario prestar mayor atención pastoral al papel de los hombres como maridos y padres, así como la responsabilidad que comparten con sus esposas respecto al matrimonio, la familia y la educación de los hijos. No debe omitirse una seria preparación de los jóvenes antes del matrimonio…” (46). Estos son temas claves en todo proyecto pastoral y en todo lo que haga a un proyecto de educación sexual para el amor y para fortalecer el matrimonio y la familia. Finalmente este domingo, el último del año, nos invita a que pidamos a Dios por este año que vamos a iniciar. Como Obispo y Pastor quiero pedir a Dios por todos nosotros, por nuestra Patria y Provincia, para que empecemos un año donde podamos crecer en solidaridad, justicia y paz. ¡Les envío un saludo cercano y Feliz Año Nuevo!
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