Rody Nuñez

Un afamado cantautor folclórico, escribió una canción a la que tituló: “Que hermoso sueño, soñé”, donde expresa toda su alegría por haber soñado que Jesús nació en su misma tierra natal.

La noche del domingo de Pascuas, viví en un sueño, que se me cumplía un gran anhelo: Ver a toda la “Iglesia en salida”, abocada a la tarea evangelizadora. Posiblemente influenciado por las fotografías que se captaron en las distintas ciudades del país, a raíz de la gran convocatoria que tuvieron las marchas con que
se celebró el día del Niño por Nacer y se difundieron fundamentalmente por las redes sociales, es que disfruté de mi Gran Sueño, tanto que al despertarme tenía lágrimas de alegría en mis ojos.

Soñando, veía salir desde la Catedral de mi ciudad, una interminable caravana de personas que presurosos iban hacia los lugares que les indicaron, llevando el mensaje de Salvación a todos los hombres de la ciudad y de la zona rural. Como haciendo un recorrido, podía ver la incansable tarea de éstos laicos por hacer conocer a Cristo en este tiempo de gracia santificante, con la sola intención de dejar en sus corazones, cargados de angustias y desesperanzas, plasmada la imagen de nuestro Salvador.

Por eso al despertar sentía el gozo de haber visto a toda nuestra amada Iglesia Católica, hacer lo que desde el comienzo el Señor nos pidió: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva, a toda la creación” (Mc 16,15) y aún hoy no terminamos de entender aquel mandato.

Por eso querido hermano, quiero pedirte en esta Pascua de Resurrección que le ofrezcamos a nuestro Señor y Salvador el fiel compromiso de salir a evangelizar, “a tiempo y a destiempo” a toda la creación, para que un día podamos decirle a nuestro Padre eterno, no solo “Que hermoso sueño, soñé”, sino “Misión cumplida, y gracias por llamarme a ser tu discípulo”.

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