Evangelizar es hacer que Cristo Jesús, entre en el corazón de las personas, de las estructuras y de la sociedad, para que sea conocido, amado y podamos vivir los valores del Evangelio.

El primer paso es el Kerygma, o el primer anuncio del Señor Jesús. Es decir, hablar de Jesús como si nunca lo hubieran conocido. El amor de Dios hizo que enviara a su propio hijo a este mundo, para mostrarnos a Dios que es capaz de dar todo por sus hijos. Por eso su amor es hasta dar la vida por los seres que ama. Jesús muere en la cruz y con él quiere que muera la injusticia y toda clase de maldad. Resucita a una nueva Vida, iluminada por el ejemplo de su vida. Al fin es glorificado, es decir, vuelve al cielo, o mundo de Dios, pero al mismo tiempo se queda en su Iglesia en compañía de sus discípulos. “Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, yo estaré en medio de ellos” (Mt. 18,20)

Cuando el evangelizador te pregunta si sabes que Dios nos ama, es porque está tratando de saber si tienes una experiencia del Señor Jesús. Así el que te anuncia a Jesús, va a hablarte de su vivencia, porque no te hablará de una teoría, sino de algo que vivió y está viviendo.

Uno de los ejemplos que nos trae el Libro de los Hechos de los Apóstoles es el día de Pentecostés. Pedro, después de recibir el Espíritu Santo con los discípulos (Hch. 2,1-13), sale a la calle y proclama el Kerygma, es decir, da a conocer a Jesús, muerto, resucitado y glorificado. (Hch 2,14-41) Narra su historia y se presenta con la comunidad, como testigos de todo lo que sucedió al Señor. Pedro habla de lo que fueron testigos, pero también de textos de la Biblia Hebrea, palabras del profeta Joel y del Rey David.

Después de entregar la certeza que Jesús es el Mesías, el Salvador que por siglos esperó Israel, invita y pide que se bauticen, para morir a la vida antigua y resucitar a la nueva Vida, la de Hijo de Dios.

Llama la atención que el grupo de los discípulos, desde que apresaron a Jesús, estaban aterrados por miedo a los judíos y los romanos; no querían tener la misma suerte de Jesús. Pero después de recibir el Espíritu Santo, les vino un valor y fuerza que nadie podía parar. Eran hombre sencillos, que no sabía ni leer ni escribir, sin embargo con esta primera predicación, dice que se bautizaron unas tres mil personas.

¿Qué pasó entonces? Y no sólo eso, salieron a predicar por el mundo de su época y fueron muriendo uno a uno, defendiendo que JESÚS ESTABA VIVO.

Es el Kerygma, es el Anuncio que Cristo Jesús está vivo y que puedes sentirlo en tu corazón y en tu vida.

Quien no ha tenido este sentir de Cristo, es muy difícil que pueda entender al Señor y menos seguirlo.

La Evangelización debe partir siempre por este anuncio y “Encuentro Personal con Cristo”, después vendrá la catequesis que es la enseñanza sistemática de la doctrina de Jesús y la Iglesia.

Amigos, invito a leer los textos de Los Hechos y a preguntarte quién es para ti Jesús, este personaje histórico, que desde la resurrección, pasó a ser el Cristo o Jesucristo, el Señor que triunfó sobre la muerte.

Trata de sentirlo en tu corazón y dile que sea tu compañero y te ayude a entrar en el mundo de Dios.

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